¿Te vas a hacer un tatuaje? Ten esto claro

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Cuando hablo con gente que quiere tatuarse por primera vez, siempre noto las mismas dudas: dónde ir, qué elegir, cómo cuidarlo, si dolerá mucho, si quedará bien dentro de diez años… Es normal, no todos los días alguien decide hacerse un tatuaje permanente.

Si ahora mismo estás dudando, creo que lo mejor es que te sientes un momento y revises todo lo que implica para que te sientas más seguro.

 

El sitio donde te lo vas a hacer

Elegir bien el estudio es tan importante como elegir el propio dibujo. Y aunque yo no me haya tatuado, lo he visto de cerca suficientes veces como para saber que es verdad.

Cuando busques un sitio, fíjate en las cosas básicas, las que cualquiera que entra por primera vez debería mirar sin vergüenza. Por ejemplo, la limpieza. Si entras a un estudio y algo te da mala espina, no te quedes. No tienes que justificar nada, hay lugares que cuidan la higiene muy bien, no tienes ni que preguntar. Se ve en cómo trabajan, cómo organizan las herramientas, cómo usan guantes, cómo hablan del proceso… Y sí, puedes preguntar todo lo que quieras, porque no estás molestando. A fin de cuentas, es tu piel.

Otra cosa importante es la profesionalidad. Que te expliquen con claridad cada paso. Si preguntas algo simple y te responden con prisas, no es buena señal. Quien te tatúe debe tener paciencia, buen trato y saber que tú vas a confiar en él o ella. Si no te hace sentir cómodo, ya tienes la respuesta. Cambia de sitio.

También es útil mirar trabajos previos para ver si el estilo encaja contigo. No todos los tatuadores hacen de todo, ni tienen por qué hacerlo. Hay quien dibuja líneas finas y quien trabaja sombras más intensas. Hay quien domina los colores y quien prefiere el negro. No pasa nada, lo único que importa es que su forma de trabajar vaya con lo que tú quieres.

Además, te conviene también revisar que el sitio tenga permiso sanitario y cumpla con las normas. No te fíes de “me han dicho que aquí bien”. Fíate de lo que ves y de lo que te enseñan. Un buen profesional te lo muestra sin problema.

 

Elegir el tatuaje con cabeza

Mucha gente tiene claro lo que quiere… hasta que llega el momento de decidir el tamaño, la parte del cuerpo, el estilo o los pequeños detalles. Yo mismo he cambiado de idea mil veces, incluso sin llegar a tatuarme. Es normal. La clave, creo, está en que no intentes que tu primera idea sea perfecta desde el minuto cero. Deja que evolucione, piensa en lo que significa para ti, o en si simplemente te gusta.

Conviene tomarte tiempo. Puedes imprimir la idea o dibujarla en papel y verla pegada en tu piel con cinta. Suena un poco ridículo, pero funciona. Te ayuda a ver si realmente va contigo o si te cansarías en dos semanas.

Luego está el tamaño. Mucha gente quiere algo pequeño porque cree que así es menos arriesgado. Pero a veces un diseño necesita espacio, y si lo haces demasiado pequeño pierde detalle. Lo mejor es hablarlo con el tatuador. Eso lo he visto muchas veces: la gente cree que reducirá dudas al reducir el tamaño, pero en realidad lo complica.

En cuanto al lugar del cuerpo, piensa en cosas prácticas. ¿Quieres verlo tú a diario? ¿Te importa si los demás lo ven? ¿Tu trabajo tiene normas estrictas? ¿Te molesta el sol en ciertas zonas? Todo eso influye.

Y algo que siempre recomiendo: si sientes que lo haces por presión, frena. No lo hagas porque tu grupo de amigos está tatuándose o porque te han dicho que “deberías atreverte”. Hazlo porque te apetece.

 

Lo que aprendí viéndolo de cerca

Aunque yo aún no tengo tatuajes, he vivido el proceso de forma bastante personal gracias a mi hermana. Ella estuvo dudando durante meses, pero cuando encontró el sitio que le gustaba y al tatuador que le inspiraba confianza, todo cambió.

Primero le pregunté si no tenía miedo, y me dijo que el miedo se le quitó cuando vio cómo trabajaban. La acompañé el día de la cita y me llamó la atención lo rutinario que parecía para el tatuador, pero lo importante que era para ella. Estuvo un rato hablando con él sobre el diseño, ajustando detalles, cambiando algunas líneas y revisando la zona donde lo haría. Ver cómo limpiaban todo, cómo abrían herramientas nuevas, cómo organizaban cada paso… eso me dejó bastante claro qué cosas no deben faltar en un estudio.

Ella me contaba que el dolor no es tan terrible como lo pintan. Que duele, claro, pero es soportable. Lo peor para ella fue quedarse quieta un buen rato. También me dijo que lo más complicado fue el postcuidado, porque pensaba que era algo simple, y no. Requiere constancia.

Esa experiencia me ha hecho plantearme tatuarme algún día, pero aún no tengo claro el diseño. Lo que sí tengo claro es que elegiría un sitio que me dé seguridad desde el principio, porque verlo desde fuera me hizo entender que eso es más importante que cualquier otra cosa.

 

Lo que nunca deberías dejar pasar

Muchos dan por hecho que todos los estudios cumplen con la higiene básica, pero no siempre es así. Por eso, antes de tatuarte, mira todo lo que puedas.

Observa si usan guantes desde el principio, si las agujas vienen selladas, si la zona se desinfecta delante de ti y si el tatuador te explica cómo va a trabajar. Ritual Tattoo, una empresa que tiene fama por ser estricta con la limpieza, nos aconseja preguntar qué productos usan para desinfectar y cómo esterilizan su material. Ellos decían que quien trabaja bien no tiene problema en explicarlo.

También es importante que el estudio huela bien. Parece una tontería, pero si hay olor a humedad, suciedad o algo raro, desconfía. Los estudios que cuidan la higiene suelen tener todo ordenado, sin cosas tiradas ni materiales mezclados.

Una cosa más: si el tatuador te pide que vengas descansado, hidratado o que comas antes, hazle caso. Desmayarse es común, y suele pasar por nervios o por no haber comido.

Y algo que me parece básico: si vas acompañado, mejor. No necesitas llevar una comitiva, pero tener cerca a alguien de confianza te ayuda a relajarte. Además, esa persona puede ayudarte a fijarte en detalles que tú pasarías por alto.

 

Qué esperar durante el proceso

Primero te limpian la zona, te hacen una prueba del diseño para que lo veas colocado y puedas decir si está bien. Esto es importante porque luego no hay vuelta atrás en cuanto a posición. Revisa bien. No tengas prisa. Incluso si el tatuador va con ritmo, tú puedes tomarte tu tiempo.

Después comienza el sonido de la máquina. Impresiona un poco al principio, pero te acostumbras. La mayoría dice que el dolor depende de la zona y del rato que lleves. Hay gente que se pone a hablar para distraerse y otra que prefiere quedarse en silencio. Todo vale.

El tatuador suele parar cada cierto tiempo para limpiar, revisar y darte un pequeño descanso. Si en algún momento te sientes mareado o notas que te baja la tensión, dilo. No te calles, están acostumbrados y prefieren ayudarte a tiempo.

Algo que me parece curioso es que, según muchos, lo peor no es el dolor, sino la impaciencia. Estar quieto durante un rato largo puede resultar más pesado que el pinchazo en sí.

Al final, cuando terminan, te limpian la zona, te explican cómo cuidarla y te ponen un film o un vendaje especial. Ese momento suele dar una mezcla de orgullo y alivio, incluso para los que se quejan mucho del dolor.

 

¿Y después del tatuaje?

Un tatuaje reciente requiere constancia, limpieza y paciencia.

  • Lo primero es limpiar la zona con agua tibia y jabón neutro. No uses nada raro. Nada con perfumes fuertes. Nada abrasivo.
  • Luego seca con cuidado, sin frotar.
  • Después viene la crema hidratante, la que te recomiende el tatuador. No uses otras por tu cuenta, porque he visto casos de gente que se echó productos extraños “porque le iban bien para la piel” y acabaron fastidiando el tatuaje.
  • La piel va a estar sensible unos días. Puede picar, puede ponerse un poco roja, puede escamarse. No te arranques nada, no rasques, no manipules. Déjalo cicatrizar solo porque, si te desesperas, piensa que es temporal.
  • Evita el sol, piscinas, playas y saunas. Básicamente, evita cualquier cosa que pueda irritar la piel o abrir la herida. No es cuestión de obsesionarse, pero sí de ser responsable.
  • Hay gente que se preocupa porque el tatuaje pierde un poco de color durante la curación. Es normal, forma parte del proceso. Después de unas semanas, vuelve a asentarse.
  • Y otra cosa: si algo te parece raro, pregunta al tatuador, no a internet. Internet confunde más de lo que ayuda.

 

¿Sabes ya si te vas a hacer un tatuaje?

Tómate tu tiempo para elegir diseño, estudio y cuidados. Pregunta lo que necesites, escucha a profesionales y no te dejes llevar por prisas ajenas. Cada persona lo vive de forma distinta, y eso es justo lo que hace que esta experiencia sea tan única.

Y si algún día decides dar el paso, o si ya estás a un paso de hacerlo, disfrútalo. Al final, lo importante es que te quede bien, que lo sientas tuyo y que la experiencia no te genere más tensión de la necesaria. Hazlo con calma, con cabeza y con ganas. Y, sobre todo, hazlo para ti.

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